Volver a historias
29 Sep 2026

¿Por qué eres único en el mundo? La pregunta que llevó a Hansel Pacheco a Londres

Graduado en Economía y Negocios Internacionales, inició su MBA en London Business School tras obtener dos becas por mérito.

¿Por qué eres único en el mundo? La pregunta que llevó a Hansel Pacheco a Londres
Alumni UPC Hansel Pacheco Hayen

Hansel Pacheco Hayen tardó seis meses en responder una pregunta. No era de finanzas ni de matemáticas. Era una de las preguntas centrales de su postulación al MBA de London Business School: ¿Por qué eres único en el mundo?

Había pasado casi una década trabajando en finanzas, primero en Telefónica y luego en el Banco de Crédito del Perú. También había dictado clases en la UPC y representado al Perú en distintos espacios internacionales, entre ellos, la AFS Youth Assembly en Nueva York y el One Young World Summit en Montreal.

Sin embargo, lo que terminó por definir su postulación no fue ninguno de esos logros, sino identificar quién era detrás de su currículum. Eso le permitió iniciar sus estudios en Londres con dos becas:  la LBS MSc9 Scholarship, por liderazgo, y la Figueiredo Scholarship, dirigida a estudiantes de alto potencial de Latinoamérica.

En esta entrevista, nuestro graduado en Economía y Negocios Internacionales nos cuenta cómo fue el proceso que lo llevó a Londres y qué aprendió sobre la construcción de un perfil profesional diferenciador:

¿Qué tipo de profesional querías ser al terminar la carrera?

No tenía claro qué cargo quería ocupar en 10 o 20 años, pero sí sabía qué tipo de profesional quería ser: técnicamente sólido, con exposición internacional y capaz de generar impacto más allá de mi posición.

Desde ahí traté de construir ese perfil en varias dimensiones. En lo profesional, busqué entender cómo funcionan los negocios, cómo se toman decisiones dentro de ellos y cómo las finanzas permiten convertir esas decisiones en resultados concretos. En lo personal, empecé a aprender idiomas y a buscar experiencias fuera del país. El inglés fue el punto de partida, pero con el tiempo aprendí también francés y portugués, y algo de chino mandarín.

Has participado en varios espacios de liderazgo. ¿Cuáles fueron y qué te aportaron a nivel profesional?

Mi primera experiencia importante fue en el Harvard National Model United Nations, en 2014. Fui uno de los tres representantes de la Facultad de Economía de la UPC, en un proceso en el que postularon alrededor de 500 personas. Después vino la Reunión Anual de Gobernadores del Grupo Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional (FMI), en 2015, donde tuve la oportunidad de conversar con Christine Lagarde, entonces directora gerente del FMI.

Más tarde, en 2016 participé en el APEC CEO Summit, donde fui oficial de enlace de una corporación china. Allí construí una relación profesional que, al año siguiente, me llevó a visitar Pekín por invitación de su director ejecutivo. Con los años, esa exposición internacional continuó también en el ámbito corporativo. Participé en experiencias enfocadas en microfinanzas e inclusión financiera en Johannesburgo, Sudáfrica, y en inteligencia artificial en Silicon Valley.

¿Qué elementos de tu perfil crees que te diferenciaron a lo largo de este camino?

Identifico cuatro. El primero fue no tener miedo a preguntar. Puede sonar simple, pero es una manera de aprender. El segundo fue combinar profundidad y amplitud: construir experiencia técnica en tu área y, al mismo tiempo, incorporar aprendizajes de otras disciplinas.

El tercero fue aprender a liderar incluso sin tener autoridad formal. Uno puede influir y movilizar a otras personas sin un equipo a cargo , y quien lo entiende puede marcar la diferencia. Por último, tener una perspectiva global con raíces locales: entender cómo funcionan las cosas en otros países sin perder el vínculo con tu propio contexto, porque de esa tensión surge la innovación.

También fuiste profesor, mentor y asesor de emprendedores. ¿Qué te motivó a involucrarte en la educación?

Cuando me invitaron a dictar clases en la UPC, no lo dudé. No fue una decisión económica: fue la convicción de que había llegado el momento de retribuir a mi universidad.

Dicté cursos de finanzas durante cuatro años, hasta que un ascenso en el BCP me llevó a dejar las aulas. Sin embargo, continué vinculado a la educación a través de mentorías gratuitas a estudiantes universitarios de primera generación, una labor que continúo realizando desde Londres. También asesoré a emprendedores peruanos en etapas tempranas, ayudándolos a fortalecer la gestión financiera de sus negocios. En ambos casos, me ha guiado una misma convicción: promover la inclusión financiera.

Tu trayectoria te ha llevado a Londres. ¿Cómo fue el proceso de postulación al MBA de London Business School?

Empecé a inicios de 2025 y fue un proceso demandante. Además de la postulación en sí misma, me preparé durante varios meses para las pruebas de inglés, razonamiento matemático y razonamiento verbal. Estudiaba desde las seis de la mañana hasta las nueve, trabajaba todo el día y volvía a estudiar por las noches.

Pero lo que más tiempo me tomó fueron los ensayos. Hay una pregunta que tardé seis meses en responder: ¿Por qué eres único en el mundo? Responderla bien exige un proceso real de autoconocimiento: entender cuál es tu propósito y cómo quieres contribuir a la sociedad. El proceso también incluyó entrevistas con el equipo de Admisiones del programa y, posteriormente, con el jurado a cargo del proceso de becas.

¿Qué aprendiste sobre lo que realmente valoran instituciones como London Business School en un candidato?

Me sorprendió descubrir que no buscan al candidato con más logros acumulados. Yo pensé que me habían elegido por haber sido el primero de mi promoción, por haber dado el discurso de graduación o por las distinciones que obtuve. Pero, en realidad, buscaban entender quién era yo detrás del currículum: qué decisiones había tomado, qué había aprendido de mis errores y cómo quería utilizar la oportunidad que me estaban dando. Alrededor del 20 % de los admitidos al programa reciben alguna beca. A mí me otorgaron dos.

¿Qué te dio la UPC para construir este perfil?

La UPC me inculcó la excelencia académica como estándar. Pero, quizás más importante, despertó en mí una mentalidad innovadora: la idea de que exigirte y estar en constante cambio es necesario. Eso lo tengo interiorizado. Y cada vez que me sentía cómodo en un rol, era señal de que era momento de moverme.

Con el tiempo, esa idea se convirtió en un lema personal: aprender para aportar, aportar para impactar positivamente e impactar para dejar huella.

¿Qué les recomendarías a jóvenes que quieren construir un perfil como el tuyo?

Primero, entender que no necesitan tener todo resuelto desde el inicio. El camino no es una línea recta. Lo que sí pueden cultivar desde el primer día es curiosidad, proactividad, disciplina, una ambición sana y apertura a las oportunidades.

Segundo, que construyan una base técnica sólida y aprendan idiomas, porque ambos amplían sus horizontes y abren nuevas posibilidades.

Tercero, que busquen situaciones que los saquen de su zona de confort y desarrollen sus redes profesionales desde temprano. Para la próxima generación, la capacidad de hacer networking será cada vez más relevante.